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Romero. 20 años apostando por lo justo

9 de Mayo de 2018

En Cáritas creemos que otra forma de consumo es posible por este motivo apoyamos desde hace dos décadas el comercio justo.

La historia de este proyecto tan querido para Cáritas, y que este año celebra su 20 aniversario, empieza en octubre de 1998. Entonces lo hacía bajo el nombre del Comité Oscar Romero y al amparo de diferentes ayudas para llevar a cabo proyectos de cooperación internacional. El Comité comenzó su apoyo al comercio justo a través de campañas de sensibilización y con la instalación de tenderetes donde ofrecían productos de alimentación o artesanía en diferentes eventos. Al poco tiempo, y gracias a una subvención de la Junta de Comunidades, consiguió abrir una tienda en la calle Pedro Coca, que todavía mucho recordamos, porque fue de las primeras experiencias que se daban en la región en torno a este tipo de comercio solidario. El Comité entonces tenía como objetivo principal apoyar a ciertas cooperativas ubicadas en Centroamérica, especialmente en Nicaragua.

Dadas las dificultades para mantener la tienda, Cáritas, junto a otras entidades como Justicia y Paz, decidimos poner nuestro granito de arena e incorporarnos a esta iniciativa. En el año 2003 este proyecto cambia su nombre por Asociación Romero Centro de Comercio Justo y se centró entonces en la venta y la promoción de productos de alimentación y artesanía de comercio justo, con la implicación de muchas personas voluntarias que consiguieron sacar adelante el proyecto.

Fue en el año 2010 cuando se produce uno de los momentos clave en la trayectoria de este proyecto. La Asociación se extingue y Cáritas Diocesana de Albacete, a través de la Fundación El Sembrador, asume su gestiónRomero dio entonces un giro de 180 grados, pues ya no se limitaba a la venta de productos, sino que empezó a trabajar también la sensibilizacióny la inserción laboral de las personas con más dificultades a la hora de acceder a un empleo. Ese mismo año se inauguró la tienda en la que nos encontramos ahora mismo, entonces un poco más pequeña, pero fiel al mismo objetivo que perseguimos: ofrecer a la ciudadanía la posibilidad de cambiar, con sus compras y su consumo, las estructuras injustas que sumen en la pobreza a los países del sur. Como bien sabéis, todos los productos que aquí ofrecemos están elaborados bajo unos criterios éticos, donde no hay explotación infantil, hombres y mujeres perciben el mismo salario, y tienen un carácter ecológico y justo.Además, este tipo de comercio alternativo, se basa en unas condiciones laborales y salarios que garanticen una vida digna para los grupos productores, respetando siempre al medio ambiente.

Hoy este proyecto, además de permitirnos comercializar productos de comercio justo elaborados en países empobrecidos a través de las diferentes cooperativas en las que trabaja Cáritas Española, es una de nuestras iniciativas de economía solidaria que da empleo a personas con especiales dificultades para acceder a un puesto de trabajo normalizado. En nuestras empresas, las personas procedentes de los itinerarios de inserción del Programa de Empleo aprenden un oficio y adquieren destrezas que, en un futuro les permitirán dar el salto a la empresa normalizada. Desde el año 2010, 6 personas de inserción han pasado por este proyecto.

Algunos datos

El movimiento del Comercio Justo continúa trabajando para combatir unas realidades injustas que todavía persisten. Según el último informe del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo, la pobreza continua afectando a mil millones de personas y la desigualdad ha aumentado. El 80% de la población mundial posee el 6% de la riqueza global, mientras que el 1% posee la mitad de esta riqueza. Además, existen 830 millones de trabajadores pobres que viven con menos de 2 dólares al día, y 1500 millones de personas no cuentan con unas condiciones de trabajo dignas y seguras. El trabajo infantil afecta a 168 millones de niños y niñas, la mitad realizan trabajos peligrosos. A través de herramientas, como el comercio justo, luchamos contra estas injusticias, y nos convertimos también en un trampolín para que muchos trabajadores en situación de exclusión consigan un puesto de trabajo y puedan tener una vida digna.

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